domingo, 2 de abril de 2017

Lenín Moreno y Guillermo Lasso: entre dos candidatos presidenciales completamente opuestos, Ecuador decide si continuar o no con el legado de Rafael Correa

Lenín Moreno y Guillermo Lasso: entre dos candidatos presidenciales completamente opuestos, Ecuador decide si continuar o no con el legado de Rafael Correa


Los candidatos a la presidencia de Ecuador Guillermo Lasso y Lenín Moreno.Derechos de autor de la imagenAFP/REUTERS
Image captionEste domingo 2 de abril, Ecuador elegirá en segunda vuelta a su próximo presidente.
No tienen nada en común en su vida política ni en su curriculum profesional, defienden dos modelos ideológicos opuestos, son tan diferentes que ni siquiera pudieron coincidir en un debate previo a la segunda vuelta electoral; ellos son Lenín Moreno y Guillermo Lasso y uno de ellos será el próximo presidente de Ecuador.
Moreno es el candidato del gobierno, fue vicepresidente de Rafael Correa y se destacó a nivel nacional e internacional por la creación de programas de atención a personas con discapacidad (él se desplaza en una silla de ruedas desde que recibió un disparo en un asalto casi 20 años atrás).
Lasso es un hombre de negocios exitoso que comenzó a trabajar a los 15 años en la Bolsa de Valores de Guayaquil y terminó como presidente ejecutivo de uno de los bancos más importantes del país; ha ocupado puestos políticos como el de gobernador, ministro de Economía y embajador itinerante (ésta es la segunda vez que se presenta a la presidencia).
El primero estuvo a punto de ganar en primera vuelta el pasado 17 de febrero y el segundo ha logrado sumar el apoyo de la mayoría de los partidos de la oposición al correísmo.
BBC Mundo les planteó a líderes de cada uno de los partidos que van a las urnas este 2 de abril que describan a sus candidatos y que -también- opinen sobre el candidato rival.

¿Quién es Moreno como candidato?

Lenín Moreno rodeado de varios simpatizantes.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionLenín Moreno orientó su labor como vicepresidente a mejorar las condiciones de personas con discapacidad.
Fernando Cordero, hombre de Alianza País y expresidente de la Asamblea Nacional, destaca que Lenín Moreno es reconocido por ser el político que incorporó a las personas con discapacidad a prácticamente todas las actividades cotidianas y laborales, pero tiene además otras condiciones políticas.
"Lenín es mucho más amigable, es jovial, es tolerante. Rafael (Correa) es de esas personas que lo que dice hace, entonces se vuelve de esas personas que aparentemente pertenece a una política en donde no caben los acuerdos", dice Cordero y añade:
"Creo que ahí hay una diferencia de personalidad, porque el rumbo no va a modificarse con Lenín de una manera esencial, pero sí la forma de hacer política".
En esto coincide Santiago Basave, Coordinador de la maestría en Política Comparada de FLACSO Ecuador, quien dice que aunque en lo económico Moreno comparte con Correa una visión estatista de la economía -el estado como centro de la generación de riqueza, de trabajo- en lo político marca distancias con el presidente.
"Al menos de lo que se observa, Moreno surge como una persona mucho más tolerante al disenso, de lo que ha sido Correa, quien ha tenido un gobierno bastante difícil en términos de cómo se ha relacionado con la oposición".
Guillmero Lasso rodeado de simpatizantes.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionGuillermo Lasso nunca ha ocupado un cargo político de elección popular pero se convirtió desde hace cinco años en el principal líder opositor al correísmo.
Para la experta en Comunicación Política Natali Becerra, presentar a Moreno como un hombre menos confrontador que el actual mandatario es una estrategia de Alianza País.
"Ciertamente desde el inicio de la campaña quedo súper clara la frase que hace poco Rafael Correa mencionó en un enlace ciudadano -'es hora de pasar del príncipe guerrero al rey sabio'-, de hecho hasta físicamente se presentó un Lenín más canoso y avejentado que nos permite de esa manera hacer la conexión incluso emocional con ese hombre respetable".
Para César Monge, presidente de CREO, el partido de Guillermo Lasso, más allá de sus estrategias políticas, Moreno no tiene la capacidad para enfrentar la crisis económica que enfrenta el país:
"Ha mostrado en la campaña una confusión profunda en conceptos y números que refleja un candidato con serios y preocupantes vacíos; creo que esa falta de capacidad se refleja en el hecho de que ha sido imposible tener un debate con él, cuando por parte de Guillermo (Lasso) siempre hubo la predisposición de debatir".

¿Quién es Lasso como candidato?

Hombre sostiene una bandera de Ecuador durante la campaña presidencial.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionAunque Lasso ha planteado varias promesas de campaña como la creación de un millón de empleos y el recorte de gastos públicos innecesarios, la palabra que mejor resume su propuesta es "cambio".
Por el contrario, para Monge, Guillermo Lasso es la persona más preparada para asumir la presidencia, "con una experiencia de vida especialmente ligada al tema productivo, al tema generación de empleo, y con una visión panorámica de los diferentes sectores del país" por sus años en el sector bancario.
Pedro Romero, director de la Maestría de Economía de la Universidad San Francisco de Quito, ubica el plan económico de Lasso en las antípodas de la idea estatista de Moreno, con una propuesta que consiste en crear mayores espacios para los agentes privados tanto en la producción como en los sectores sociales.
"De allí que en su plan se prevea reducir hasta 13 impuestos para disminuir la carga tributaria de un sector privado que se ha visto atacado y desincentivado en los últimos diez años cuando desde el sector público se quería hacer todo".
Para José Hidalgo, director general de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (CORDES), será difícil esperar de Lenín una corrección del manejo económico, "sobre todo en el tema fiscal que es en el cual el Ecuador está mostrando desequilibrios ya insostenibles".
"Lasso al menos muestra un compromiso mayor con tratar de ordenar las cuentas públicas, se ha escuchado en su discurso la intención primero de recortar el gasto público superfluo, aunque ha dejado claro que no piensa recortar el gasto público de educación, salud, seguridad", indica Hidalgo.
Un cartel con la foto de Lenín Moreno durante la campaña presidencial.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionMoreno ha planteado continuar con los planes sociales de Correa e incluso ampliar algunos, como un programa de viviendas populares e incrementar el bono solidario a las familias de pocos recursos.
"Guillermo Lasso es un hombre de familia, emprendedor y trabajador que ha levantado sus empresas a base de esfuerzo y sacrificio, o esa es la imagen que nos ha presentado la actual campaña", señala Becerra.
La analista en Comunicación Política recuerda que la estrategia electoral del candidato opositor cometió algunos errores al inicio al querer demostrar una imagen poco creíble, "como cuando tomó una pezcuezuda (cerveza) a pico de botella en la calle".
Para el arquitecto Cordero, Lasso es "un banquero que estaba en los grupos de élite del país y de pronto tener que ir a los mercados y hacerse supuestamente cercano al sector popular es algo que no le queda tan bien".
Según el hombre de Alianza Paíz, Lasso habla del cambio pero en el fondo lo que está queriendo decir es retorno: "Volver a lo de siempre: llegar al poder en nombre de todos los ecuatorianos pero en beneficio de muy pocos".

¿Importa quién es quién?

Lenín Moreno se desplaza en un auto mientras habla con sus seguidores durante la campaña presidencial.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionMoreno se desplaza en silla de ruedas desde que un disparo durante un robo en 1998 le quitara la movilidad en las piernas.
Aunque Lasso y Moreno predican modelos diferentes, para el profesor Basabe la división que existe actualmente en el país no pasa por votar por a la izquierda o a la derecha:
"Pasa por mantener los diez años de gobierno del presidente Correa o buscar un cambio".
En esa búsqueda de cambio, Lasso ha podido sumar el apoyo político "de gente que ha dejado de lado la cuestión ideológica" agrega Basabe, como políticos de centroizquierda y hasta grupos indígenas enfrentados con el actual gobierno.
Sin embargo, el excanciller Francisco Carrión, considera que la mezcla de ideologías no comenzó en la oposición, sino en el mismo oficialismo:
"El gobierno de la Revolución Ciudadana (eslogan político del correísmo) se llamó un gobierno de izquierda y abrazó la doctrina del Socialismo del Siglo XXI y en la práctica terminó alternando políticas de izquierda y de derecha y finalmente generó una suerte de confusión".
Más allá de confusiones, este domingo llega con la única duda de si la voluntad de cambiar un sistema que lleva diez años en el poder logrará imponerse o, por el contrario, los ideales de cambio planteados por esa revolución ciudadana en 2006 siguen vigentes.
Cartel con la imagen del candidato Guillermo Lasso.Derechos de autor de la imagenMATÍAS ZIBELL / BBC MUNDO
Image captionLasso se ha comprometido a continuar con algunas de las medidas adoptadas por Rafael Correa como el bono solidario a las familias de pocos recursos y la salud gratuita.
Aunque algunos sectores de la oposición han planteado otra duda: la de las irregularidades en el proceso de votación.
En la primera vuelta, el Consejo Nacional Electoral (CNE) tardó 72 horas en dar los resultados oficiales.
En esta ocasión, con menos votos por contar (ya han sido elegidos asambleístas nacionales, provinciales y representantes al Parlamento Andino) los ecuatorianos esperan saber antes quién los gobernará por los próximos cuatro años.

Del "autogolpe" a las "aclaraciones de oficio": los tres días que estremecieron a Venezuela por la decisión del Tribunal Supremo

Del "autogolpe" a las "aclaraciones de oficio": los tres días que estremecieron a Venezuela por la decisión del Tribunal Supremo


Estos son vínculos a páginas externas y abrirán en una nueva ventana Protesta en Venezuela
Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionVenezuela vive una vez más días de tensión y protestas.
"Yo no sé si acá hubo un golpe de Estado, pero nosotros ya no queremos saber nada de política", dice Falley Molina, un flaco caraqueño en pantaloneta de baño con un trago de cocuy en mano.
Son las 6:00 pm del sábado, y mientras la tarde cae en las sierras del barrio popular de San Martín y las fichas de dominó golpean las mesas colocadas sobre la calle, Molina trata de distanciarse así de la última gran crisis política venezolana.
El último de tres días particularmente intensos está a punto de terminar. Pero, ¿qué pasó -y qué cambió- en Venezuela en esas 72 horas?

Día 1: el Tribunal Supremo falla contra la Asamblea

En la noche del miércoles 29 de marzo apareció en Twitter y en algunos medios locales la noticia de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se preparaba para asumir las competencias de la Asamblea Nacional.
Pero la mayoría de los venezolanos se fueron a dormir sin saber que una nueva crisis política se estaba cocinando.
Tribunal Supremo de Justica de VenezuelaDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionCon su sentencia 156 el Tribunal Supremo le retiró sus competencias, y su inmunidad, a los parlamentarios venezolanos.
En la madrugada del jueves, sin embargo, se confirmó que el máximo tribunal del país -que la oposición considera afín al gobierno de Nicolás Maduro- había dictado una nueva sentencia en contra de la Asamblea Nacional, controlada por los opositores -por primera vez en 18 años de gobiernos chavistas- desde hace 15 meses.
En ese período, el TSJ había logrado convertir al parlamento en una figura fundamentalmente simbólica -política, pero no legislativa- al no permitirle ejercer plenamente su competencia central: aprobar leyes.
Pero nunca había llegado tan lejos como el jueves, cuando también le quitó la inmunidad parlamentaria a los miembros del congreso.
Al mediodía la noticia ya acaparaba los titulares de medios de todo el mundo. "Madurazo" -en referencia al "Fujimorazo" con que Alberto Fujimori cerró el congreso en Perú en 1992- era uno de ellos.
Y, en horario de almuerzo, el secretario de la Organización de Estados Americano, Luis Almagro, denunció lo ocurrido en Venezuela como "un autogolpe de Estado".
Protesta antichavista en VenezuelaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa decisión del TSJ fue denunciada como "un autogolpe de Estado".
A las 3:00 PM, Perú anunció el retiro definitivo de su embajador en Caracas, quizá la consecuencia diplomática más fuerte que ha tenido una suceso interno en Venezuela en los últimos años.
Y poco después Colombia, Uruguay, Brasil, Argentina y Chile emitieron comunicados contundentes, a los que el gobierno de Nicolás Maduro respondió denunciando una campaña "histérica" de "los gobiernos de la derecha intolerante y pro-imperialista de la Región".
"Mediante falsedades e ignominias pretenden atentar contra el Estado de Derecho en Venezuela", denunció el gobierno.
Y con la oposición llamado a salir a protestar a las calles, Molina recibió numerosas llamadas de sus familiares en Italia preguntándole si estaba bien, si tenía comida de reserva, si las calles estaban incendiadas.
"La gente siempre cree que acá todo se fue pa'l coño (…) y bueno, se fue", dice, entre risas.
"Pero tú no vas a entender realmente lo que pasa en Venezuela hasta que estás acá", sentencia el plomero, al son de la salsa que suena en la tienda que surte de cerveza y cocuy (un destilado de agave) a los jugadores de dominó.

Día 2: la fiscal general se sale de la narrativa

La situación, en cualquier caso, tomó un giro inesperado a las 10:30 de la mañana del viernes, con unas declaraciones de la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, una funcionaria que alguna vez se refirió a Hugo Chávez como el "hombre más humanista que ha existido en el planeta".
La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega DíazDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa fiscal Ortega Díaz fue la primera figura asociada al chavismo que criticó la sentencia del Tribunal Supremo.
"En dichas sentencias se evidencian varias violaciones del orden constitucional y desconocimiento del modelo de Estado consagrado en nuestra Constitución", dijo Ortega en un balance de la gestión del Ministerio Público trasmitido por televisión estatal.
Las reacciones fueron, por un lado, de sorpresa, pues las entidades consideradas afín al gobierno no suelen salirse de la narrativa oficial. Muchas, de hecho, suelen hablar de "guerra económica", "imperialismo", "revolución socialista".
Pero también hubo escepticismo: la crítica, se dijo, era una "fachada" diligenciada por el Ejecutivo para "mostrase democrático".
El presidente del parlamento venezolano, Julio BorgesDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionEl presidente del parlamento venezolano, Julio Borges, rompió públicamente la sentencia.
No se sabe, y quizá ni se sepa, cuál de las dos versiones es la más cercana a la realidad: en escenarios como el de estos tres días en Venezuela las teorías de conspiración son moneda corriente.
Y Molina, que se balancea en una silla, tiene la suya: "A esa señora la van a castigar; eso esa gente (el chavismo) no lo perdona".
Aunque, por lo pronto, los acontecimientos parecen estar del lado de la fiscal Ortega Díaz

Día 3: llegan las aclaraciones de oficio

En la tarde del viernes Nicolás Maduro llevaba 40 horas sin salir en televisión. Poco usual.
Pero finalmente apareció a las 5:00 pm, en un congreso de emprendimiento digital, donde dijo que el "impasse" entre la Fiscal y el Tribunal Supremo de Justicia sería superado rápidamente. "Le entregaremos al pueblo otro triunfo del diálogo", dijo.
Nicolás Maduro con el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela, Maikel Moreno.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionMaduro se reunió con el presidente del Tribunal Supremo el viernes.
A las 9:00 pm el mandatario volvió a aparecer en vivo en un Consejo de Defensa de la Nación con el presidente del TSJ y el jefe del ejército, general Vladimir Padrino.
Y pasada la media noche, adelantó correcciones a las sentencias, las que fueron confirmadas por el TSJ con un comunicado en la mañana del sábado.
En ese comunicado el TSJ informó que las dos frases sensibles de las sentencias serían corregidas: los parlamentarios no perderían su inmunidad y el TSJ no asumiría las competencias de la Asamblea.
Varios medios locales han reportado que detrás de todo esto está la urgencia de efectivo del gobierno, que al parecer busca vender a Rusia porcentajes de algunas empresas mixtas de explotación petrolera, procedimiento para el que en teoría necesita la aprobación del Parlamento.
Pero la oposición aún no parece lista para pasar la página.
Protesta en VenezuelaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionGases lacrimógenos fueron empleados contra una de las protestas.
Un millar de simpatizantes de la oposición se reunieron en Caracas hacia las 12:00 del sábado y algunos diputados recibieron ataques con gases lacrimógenos cuando se dirigían a la Contraloría.
La manera como la divida oposición aproveche lo que algunos analistas llamaron "un regalo" todavía está por verse. Y en el aire también flota la pregunta de si las grietas del chavismo son ahora públicas, admitidas.
Mientras los venezolanos siguen adelante con sus vidas.
"Hay mucha desmotivación. Acá, sí, hubo un golpe de Estado, nos atacan los derechos todos los días, pero no es la primera vez que pasamos una crisis como esta, ya estamos acostumbrados", me dice Alba Pérez al final de un partido de béisbol en el barrio de Antímano.
Protesta en VenezuelaDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionLos venezolanos están acostumbrados a las crisis políticas.
Ya es de noche y su equipo acaba de ganar. Y ella -una caraqueña que pasó de chavista a cooperar en organizaciones sociales críticas del gobierno-es toda sonrisas mientras se prepara para emprender el camino a casa.
La crisis social, que es su día a día, ya tiene cuatro años. Es el statu quo. La normalidad es resguardarse de noche en la casa por miedo, hacer cola por horas para comprar lo básico y no hablar de política porque "no se llega a nada", explica.
"¿Y qué vamos a hacer? ¿Vamos a dejar de vivir?", se pregunta Pérez.
"No, vale, nosotros somos venezolanos", dice. Y vuelve a iluminarse.

sábado, 1 de abril de 2017

La república de cuatro poderes

La república de cuatro poderes

Raúl Prada Alcoreza


















La crisis política y económica de Venezuela ha desembocado en la anulación de uno de los cinco poderes que conforman a la República Bolivariana. El Poder Judicial ha absorbido las funciones del Poder Legislativo; quedando en función los otros tres poderes: el Poder Ejecutivo, el Poder Ciudadano y el Poder Electoral. El Poder Ciudadano es ejercido por el Consejo Moral Republicano (CMR), integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela y el Contralor General de la República. El Poder Electoral está constituido y representado por el Consejo Nacional Electoral. En otras palabras, el Poder Judicial - que es el encargado de administrar la justicia, emanada de los ciudadanos, justicia que se imparte en nombre de la República, por autoridad de la ley, constituido por el Tribunal Supremo de Justicia y los demás tribunales inferiores, que el Congreso establezca - ha asumido las funciones del Poder Legislativo, que es dirigido por una cámara, unida a la Asamblea Nacional, encargada de la formación, discusión y sanción de las leyes federales, las que rigen en el Distrito Capital, las Dependencias y los Territorios Federales. Entonces, el poder Judicial, que administra justicia, ahora se encargará de legislar.

Sabemos que administrar justicia no es lo mismo que legislar; la pregunta es: ¿en el marco de la República y de la Constitución, es justo que la administración de justicia legisle? Fuera de que estas tareas no son de su competencia, tampoco son sus atribuciones, la pregunta va en el sentido de si el Poder Judicial hace justicia cuando absorbe las funciones legislativas del Poder Legislativo. Volviendo a la antigua connotación de lo que significaba justicia - Δίκη, Díkê, en griego -, que se refiere a lo ajustado, a lo adecuado, si se quiere a la armonía; no parece adecuado ni armónico que el Poder Judicial se trague al Poder Legislativo. Volviendo a la denotación actual de justicia, que significa dirimir correctamente, si se quiere, también garantizar el bien común, lo que supone contar con virtud, tampoco parece que se haya hecho justicia en este sentido. Al contrario, se desconoce taxativamente el voto de los ciudadanos, que votaron por los “representantes del pueblo” seleccionados para el parlamento. Esto no es justo con los votantes. Si la democracia formal, es decir, la República instituida, supone la división de poderes, que implican el equilibrio de poderes, equilibrio efectuado por pesos y contrapesos; entonces, se ha roto el equilibrio de poderes, quedando coja la República, si es que no se ha desmoronado.

Los argumentos de que el Legislativo no “acataba” las determinaciones del Poder Judicial, no son argumentos suficientes como para anular al Poder Legislativo; la independencia de poderes es uno de los atributos de los poderes del Estado-nación. El argumento ideológico de que se trata de un Legislativo donde se aposentó la “derecha”, el conservadurismo que se opone a la revolución bolivariana, no es, desde todo punto de vista, un argumento; menos para anular al Poder Legislativo. El debate ideológico es para interpelar, si se quiere desde la “izquierda” a la “derecha”, también viceversa; pero, la ideología no es un argumento, ni un mecanismo legítimo para encubrir la anulación del Poder Legislativo. Si se quiere, la ideología es el escenario donde la lucha de clases adquiere la forma de la discusión, del debate, de la interpelación; empero, no es un instrumento legal, un dispositivo jurídico-político, un mecanismo estatal adecuado para cerrar, aunque sea provisionalmente, al Legislativo. Si se lo hace, es por la fuerza directa y descarnada. Con lo que ya no estamos en las reglas de juego de la democracia formal; asumida en la Constitución y en la propia República Bolivariana de Venezuela constituida e instituida.

Esta medida de absorción de un poder por otro, traslada la pugna política, la concurrencia política, a otro escenario; el de las fuerzas descarnadas, sin el ropaje y la investidura republicanas. Sin leyes, sin dispositivos de Estado, que hacen al equilibrio de poderes. El Estado se repliega a su condición de emergencia; al lugar de origen de donde emerge: el Estado de sitio, cuando se suspenden los derechos ciudadanos, civiles, políticos; sobre todo, en este caso, se suspende el juego de las reglas democráticas.

Segunda pregunta: ¿La defensa de una revolución tiene que pasar por esta suspensión de la democracia institucional? Sobre todo, si se trata de una revolución que emerge de las urnas, que se desenvolvió y desplegó a través de la convocatoria democrática, las justas electorales, la transición democrática de las transformaciones. No parece esta una defensa de la revolución; en el caso concreto, de la revolución bolivariana. Parece, mas bien, una medida desesperada de una cúpula de gobierno, que se perdió en el camino, perdiendo a la misma revolución bolivariana, incluso, parece, que perdió al mismo pueblo, del que habla tan altisonante.

No se puede confundir la defensa de la revolución, que nunca puede dejar de ser crítica, con la defensa de una estructura de poder. Que no es otra cosa que la defensa del monopolio del poder por parte de una cúpula política; monopolio que se efectúa a nombre de la revolución bolivariana; es más, a nombre del caudillo, la convocatoria del mito. Cuando ocurre esto, es síntoma evidente de que la revolución se ha esfumado, quedando en algún lugar del camino.

El problema radica en el estrato palaciego que usurpa la revolución al pueblo. La usa como escudo para hacer otra cosa, menos la revolución; revolución que significa transformaciones estructurales e institucionales. Sobre todo, transferir las decisiones políticas al pueblo, con lo que se conoce como democracia participativa.  Nada de esto ha ocurrido, salvo al principio, en las primeras gestiones de los gobiernos de Hugo Chávez. Después, se llega a un punto de inflexión, a partir del cual se transita regresivamente, incluso restauradoramente. Lo peor, se restablecen las viejas prácticas del ejercicio del poder, sobre todo, las prácticas del lado oscuro del poder, las formas paralelas del poder; acompañadas de la corrosión institucional y la corrupción, que alcanza niveles galopantes.

Los pueblos no pueden dejar que bribones políticos se encubran, usando discursos estridentes, que pretenden pasar por alocuciones “revolucionarias”; cuando son, mas bien, discursos de camuflaje, discursos envolventes, para cubrir sus fechorías. Casi todas las revoluciones, en la historia política moderna, se han perdido con estas comedias; una vez que las revoluciones cambian el mundo, hasta donde pueden, se hunden en sus contradicciones. El problema es que el pueblo, esperanzado, que se movilizó, generando las emergencias políticas rebeldes, sosteniendo a las convocatorias sociales, sean populistas, nacionalistas, de la “izquierda” barroca, sosteniendo la figura del caudillo, que es un imaginario colectivo, no identifica a los comediantes de los revolucionarios. Cree en los disfraces de los comediantes; por lo menos, en una primera etapa, el pueblo toma a los comediantes como lo que imitan, las imágenes de revolucionarios de antaño. Más tarde, se da cuenta que algo anda mal. Sin embargo, no atina a salir del entrampamiento; todavía apuesta a seguir delante, incluso con los comediantes. Considera que pueden servir todavía para por lo menos dar unos pasos adelante. Se equivoca, lo que hace es  amarrarse a quienes conducen al naufragio. La responsabilidad del pueblo combativo es seguir adelante, sin los comediantes; éstos hasta ahí llegaron como improvisados acompañantes. ¡La lucha continúa!

El dilema falso que se vierte es, si caemos “nosotros”, que encarnamos la “revolución” - discurso de los comediantes – viene la oligarquía, otra vez, viene el neoliberalismo, otra vez. Es falso, pues de ninguna manera se trata de volver ni con la oligarquía, ni con los neoliberales, sino seguir adelante, atravesando límites, cruzando umbrales, abriendo horizontes. El chantaje emocional de los comediantes es patético. Defender a ese “nosotros”, de los comediantes, es apostar por la decadencia.

Ciertamente, lo más difícil, para el pueblo, es seguir adelante, pues es, sobre todo, un aprendizaje, toda una pedagogía política. Aprender a autogobernarse, a auto-gestionarse, a auto-determinarse,  a ser libre de todo amo; sea éste la oligarquía, así como la burguesía o, en su caso, sea éste el nuevo amo investido de tutor del pueblo, la nueva élite del poder, el amo de “izquierda”. Esta es la tarea de las nuevas asonadas sociales, las venideras, las que ya muestran su cabeza naciente. Las nuevas generaciones de luchas contra las formas polimorfas de las dominaciones, contra las formas destructivas del sistema-mundo capitalista, no delegaran a nuevos amos la potencia social desenvuelta en las movilizaciones; liberaran su potencia social para hacerse cargo de la misma. Creando, como la potencia de la vida, alternativas y otras formas de organización, otras formas de instituciones, al servicio de la potencia social.