miércoles, 27 de julio de 2016

Condenan a 115 años de prisión a jóvenes anarquistas en Grecia; el gobierno de Syriza los acusa de “terroristas”


Condenan a 115 años de prisión a jóvenes anarquistas en Grecia; el gobierno de Syriza los acusa de “terroristas”

Ruptura Colectiva (RC)


EL TRIBUNAL INQUISIDOR DE LA TROIKA CONDENA A 115 AÑOS DE PRISIÓN A LOS LUCHADORES ANARQUISTAS GRIEGOS…



El pasado viernes 8 de julio el tribunal inquisidor de la Troika con la jueza Asimina Yfanti, en un juicio armado con acusaciones falsas y pruebas montadas, condenó a los jóvenes rebeldes Gerasimos Tsakalos, Christos Tsakalos, Giorgios Polidoros, Olga Ekonomidou, Theofilos Mavropoulos, Panagiotis Argirou, Giorgos Nikolopoulos, Michalis Nikolopoulos, Damiano Bolano, Haris Hadjimihelakis a 115 años de prisión. La compañera Angeliki Spyropoulo fue sentenciada con 28 años de prisión. Christos Rodopoulos, fue sentenciado con 75 años de prisión. Christodoulos Xiros fue sentenciado a 65 años en prisión. A los demás acusados y a los familiares de los presos les dieron sentencias que van desde los 6 años hasta los 28.
El único “delito” que ellos han cometido fue el de luchar por una vida digna y es por eso que el gobierno de Syriza con su justicia inquisidora los han encerrado y condenado a decenas de años en prisión utilizando la llamada “ley antiterrorista”. Con estas brutales condenas buscan escarmentar a todos los trabajadores y jóvenes que salen a luchar enfrentando los planes de miseria, hambre y represión de la Troika. Es un ataque a toda la clase obrera, la juventud rebelde y los luchadores de toda Europa para que nunca más se levanten contra sus gobiernos y regímenes de explotación imperialistas y sus instituciones.
¡Los verdaderos terroristas son el estado, su gobierno y su justicia que mantiene a más de 54.000 refugiados como presos políticos en campos de concentración militares mientras libera a los fascistas de Amanecer Dorado a los que incluso defiende con su policía a los palos contra la juventud!
Ellos, con el gobierno de Syriza, la izquierda de la Troika, son los que siguen pasando el ajuste mientras meten presos a los jóvenes que son un ejemplo de la lucha contra los planes de hambre y miseria.
¡Es una obligación de toda organización que se diga de la clase obrera o de la juventud combativa, el luchar por la libertad incondicional de estos compañeros como así también de todos los presos políticos, en primer lugar de los refugiados! No se puede mirar para otro lado ni guardar silencio cuando el gobierno de la “izquierda basura” de Syriza encarcela a estos jóvenes, puesto que es un ataque al conjunto del movimiento obrero.
Si dejamos pasar esta condena y que los jóvenes luchadores griegos anarquistas sigan en prisión, luego el gobierno de la V República imperialista francesa irá a por los miles de procesados de la lucha contra la Ley Khomri para encarcelarnos en sus mazmorras.
Llamamos a todas las organizaciones obreras, estudiantiles, de derechos humanos y partidos que se digan de la clase obrera de todo el mundo a lanzar de forma urgente una campaña por la libertad de los jóvenes anarquistas griegos y por los 54.000 refugiados, encerrados como presos políticos, en campos de concentración.
Todos los trabajadores y oprimidos del mundo que luchan contra los estados, deben conocer que bajo el gobierno de Syriza, esa izquierda vende humo y lacaya de los banqueros, se encuentra presa lo mejor de la juventud rebelde anarquista por enfrentar al gobierno de la Troika. Deben conocer que ellos están presos por enfrentar uno de los más grandes saqueos a la clase obrera europea por parte de la Troika infame, mientras siguen libres los banqueros y la patronal que estafaron al pueblo griego, los asesinos de Alexis y los fascistas de Amanecer Dorado.
¡Que se escuche en cada rincón del mundo que en las mazmorras de la Troika y Syriza en Grecia, como en las cárceles del sionismo, en la V República francesa, en el estado español y en las prisiones del perro Bashar en Siria están los mejores trabajadores combatientes de los pueblos oprimidos!
Todos los presos políticos del mundo por luchar por sus derechos son rehenes en manos de las clases poseedoras, para que los explotados cesemos en nuestra lucha, quieren escarmentarnos como lo hacen masacrando en Siria. Pero no nos pueden callar.
Así lucharemos por la libertad de todos los presos políticos del mundo. Por la libertad de los más de 7.000 palestinos presos en las cárceles del sionismo. Por el desprocesamiento de los miles de jóvenes rebeldes que hoy en Francia están protagonizando junto a los trabajadores un nuevo Mayo Francés y por la libertad de Georges Abdallah y los presos vascos. Por la libertad de Alfon y los miles de jóvenes trabajadores perseguidos y procesados por la justicia de los Borbones.
Por la absolución de los petroleros de Las Heras y los trabajadores condenados de Tierra del Fuego y por el desprocesamiento de los más de 7.000 luchadores obreros y populares procesados en Argentina.
Por la libertad de los presos políticos chilenos, los miles de presos políticos colombianos y los presos políticos paraguayos.
Por juicio y castigo a los asesinos de los mineros de Marikana, de los cuales hoy sus viudas siguen clamando justicia. Por los 43 normalistas desaparecidos por el estado Mexicano y los docentes de Oaxaca asesinados por la policía de Peña Nieto y la libertad de todos los presos políticos de México. Por el juicio y castigo a los responsables políticos de los asesinatos Darío y Maxi, y de las decenas de mártires de Argentina. Por la libertad de los miles de trabajadores luchadores sirios encarcelados en las prisiones de Al Assad y por justicia para los más de 500.000 mártires del genocidio en Siria. Estamos por la libertad de Mumia Abu Jamal y luchando junto a los obreros de color que salen a las calles contra la policía blanca asesina de Obama.
¡GANEMOS LAS CALLES EN TODO EL MUNDO Y RODEEMOS LAS EMBAJADAS GRIEGAS POR LA LIBERTAD INMEDIATA E INCONDICIONAL DE LA JUVENTUD REBELDE ANARQUISTA GRIEGA!
¡LA LUCHA POR SU LIBERTAD ESTÁ EN MANOS DE LA JUVENTUD REBELDE, DE LOS TRABAJADORES Y DE LAS ORGANIZACIONES OBRERAS Y ESTUDIANTILES!
¡La rebelión de los esclavos no es delito, es justicia!


GERASIMOS TSAKALOS Y PANAGIOTIS ARGIROU


GIORGOS NIKOLOPOULOS


MICHALIS NIKOLOPOULOS


OLGA EKONOMIDOU


ANDREAS DIMITRIS BOURZOUKOS


SAVAS XIROS


YANIS MICHALIDIS


NIKOS MAZIOTIS



NIKOS ROMANOS

GIORGOS KARAGIANNIDIS

DIMITRIS POLITIS



Leer más: http://preview.dinamicas-moleculares.webnode.es/news/condenan-a-115-anos-de-prision-a-jovenes-anarquistas-en-grecia-el-gobierno-de-syriza-los-acusa-de-terroristas/

Epistemología fenomenológica

Epistemología fenomenológica



Raúl Prada Alcoreza

 

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Ciertamente es posible y hasta aconsejable otra lectura de Investigaciones lógicas de Edmund Husserl. Se puede interpretar como epistemología, como el mismo Husserl define la lógica pura fenomenológica en Investigaciones lógicas I, dejando de lado las pretensiones de ciencia de la verdad absoluta, que también deja claro el autor.  Entonces, desde esta otra lectura, podemos valorar y describir esta epistemología fenomenológica, cuya base es la lógica pura, convertida en ciencia de la ciencia.

Como se dice en Investigaciones lógicas I, si las ciencias se estructuran o, mas bien, estructuran sus teorías recurriendo al paradigma de la lógica, para lograr conformar su cuerpo teórico, su enunciación universal, entonces, la epistemología fenomenológica analiza a las ciencias identificando el uso de la lógica pura en la construcción de su formación discursiva y enunciativa; sobre todo, en la condición de teoría. Funciona, por así decirlo, como meta-teoría, usando un término conocido por la academia para definir la epistemología. Esta mirada fenomenológica de la epistemología permite interpretaciones de las arquitecturas enunciativas de las ciencias, de sus estructuras teóricas; es más, de las estructuras de pensamiento, relativas a la episteme moderna.

Desde esta perspectiva fenomenológica de la epistemología, se configura apropiadamente el papel y la función estructurante de la lógica pura en la construcción explicativa de las ciencias. Entonces se esclarece la dinámica del pensamiento moderno. La lógica pura, sobre todo, la lógica pura fenomenológica, viene a ser el instrumental inductivo-deductivo y deductivo-inductivo, operador intelectual indispensable, en la construcción de las teorías científicas. De este modo, el mapa epistemológico de la modernidad adquiere una definición mayor, mostrando sus expansiones, sus bordes, sus vecindades, sus correlaciones, además de sus yuxtaposiciones e intersecciones, incluso, su orden y organización; si se quiere, la jerarquía de las ciencias.

Desde esta interpretación de las Investigaciones lógicas, como epistemología fenomenológica, la lógica pura como ciencia de la ciencia, despliega la ingeniería y lógica minuciosas de la interpretación epistemológica. Nos permite, si se quiere, un cuadro dinámico adecuado de la distribución y funciones diferenciales de las ciencias. Podemos ver el desarrollo de las lógicas, la potencia de la intuición matemática y la realización teórica de los campos matemáticos, el alcance de las disciplinas matemáticas aplicadas, además de su incidencia, no solamente en las ciencias, sino en el mundo moderno. Siguiendo el mapa epistemológico, la física, sobre todo teórica, sustentada en sus investigaciones, apoyada en las matemáticas, se constituye en una ciencia fundamental en el conocimiento del universo. Las ciencias naturales, a pesar de no haber alcanzado el grado de certeza de la física, que según Husserl es la verdad expresada en leyes, y moverse en ciertas incertidumbres, corregibles, se sitúan en un lugar jerárquico de las ciencias empíricas. Adquieren veracidad al construir sus teorías explicativas recurriendo a la lógica pura, como modelo cohesivo, coherente e integral. Las otras ciencias empíricas, como las llama el filósofo fenomenólogo, se mueven en márgenes mayores de incertidumbre. El referente que se tiene en las Investigaciones lógicas, es la psicología, que es como la teoría adversa a la fenomenología en lo que respecta a la explicación del conocimiento; la teoría psicológica presentada como psicología cognitiva. La ventaja de esta psicología cognitiva, respecto a la fenomenología del conocimiento, es que sus teorías se basan en investigaciones, además de estructurar su formación enunciativa recurriendo a la lógica pura, como dice Husserl.   La fenomenología no cuenta con investigaciones empíricas; se entiende por qué. Sustituye esta falencia con “investigaciones teóricas”; es decir, la investigación de la teoría pura de las teorías científicas. El objeto de “investigación teórica” es la teoría misma; respecto a la que se da cuenta de su verdad, del alcance de su verdad, en comparación con la verdad absoluta de la epistemología fenomenológica, mejor dicho, la ciencia de la verdad.

No vamos a discutir aquí esta pretensión de investigación de la fenomenología, efectuando la “investigación teórica” de las teorías. Lo hicimos en otros escritos[1], por cierto, no respecto a la fenomenología, sino en relación al debate epistemológico, entre las distintas corrientes epistemológicas. La investigación científica no puede ser sino empírica, claro que acompañada por paradigmas teóricos, metodologías y lógica. La excepción de la regla son las investigaciones matemáticas; no son, por cierto, investigaciones fenomenológicas, sino investigaciones desenvueltas desde la intuición matemática, intuición realizada en los campos matemáticos y en la topología compleja; empero, de alguna manera, indirecta, contando con la verificación de sus aplicaciones. Independientemente de esta connotación de las matemáticas aplicadas, ya el hecho de hablar de intuición, incorpora, de manera inmediata, la incumbencia de la experiencia, como el mismo Husserl lo reconoce. Son, entonces, las matemáticas la excepción que confirma la regla. En conclusión, no hay investigación científica posible sin la experiencia.

Por eso, dejando de lado esta tesis insostenible de la fenomenología del conocimiento puro sin experiencia, de la teoría científica pura sin experiencia, de la lógica pura sin experiencia, la epistemología fenomenológica nos ofrece un cuadro dinámico de la episteme moderna; cuadro fino y definido, un mapa detallado de la composición epistemológica de las ciencias modernas; incluso, yendo más lejos, también de los conocimientos no científicos, de los conocimientos populares, es decir, de la doxa. Así mismo, estamos ante un mapa epistemológico que destaca las conexiones de los corpus teóricos de las ciencias, su distribución y el orden y organización integral de cómo se dan. Una segunda conclusión, anota el valor hermenéutico de la fenomenología en tanto epistemología; hemos criticado la fenomenología en tanto filosofía y pretensión desmesurada de ciencia de la verdad[2].

Por otra parte, esta epistemología fenomenológica, atiende las ciencias correspondientes a la episteme de la modernidad. Ahora, que hemos ingresado a la episteme de la complejidad, abandonando el esquematismo dualista de esta episteme, optando por las perspectivas del pensamiento complejo, que asumen la realidad efectiva como complejidad dinámica e integral, en constante devenir y simultaneidad dinámica sincronizada[3], la epistemología fenomenológica no podría dar cuenta de esta episteme compleja, cuyo zócalo epistemológico es la física relativista y cuántica, en conexión complementaria con la topología matemática, compuesta por sus distintos campos matemáticos.  






Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/epistemologia-fenomenologica/

martes, 26 de julio de 2016

Taxonomía filosófica

Taxonomía filosófica


Raúl Prada Alcoreza

 


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La filosofía, sobre todo en sus versiones racionalistas, particularmente en su expresión del racionalismo puro, denominado fenomenología, parece que tiene la costumbre de tomar las conclusiones como principio. Podríamos decir, ilustrativamente, parece considerar el techo como si fuesen los cimientos o, si se quiere, el resultado como si fuese el comienzo. Arrancar de lo ideal para pensar el mundo efectivo, partir de las relaciones lógicas puras para develar las dinámicas de la complejidad, sinónimo de realidad, es precisamente considerar que todo comienza con la estructura ideal más pura, mas vaciada de todo contenido de la experiencia. Como si esta abstracción, que es la interpretación más ideal del acontecimiento, incluso idea de la idea misma, en su condición de lógica pura o de ciencia de la ciencia, tal como denomina Edmund Husserl a este proyecto de vaciamiento total de la experiencia en las explicaciones del conocimiento, pueda sustituir a la dinámica representativa, significativa, expresiva y conceptual concretas, del mundo efectivo.

La filosofía invierte la relación entre experiencia y conocimiento; su conjetura, convertida en axioma, propone, implícitamente, que el conocimiento antecede a la experiencia; que el conocimiento puro, a priori, anterior a toda experiencia, es no solamente condición inicial del conocimiento, sino, sobre todo, el fundamento de todo conocimiento. Sin esta capacidad, sin esta predisposición, inherente al ser humano, sin esta lógica pura inscrita en el alma, no se podría conocer nada. Dicha la tesis de esta manera, hasta se podría comprender la necesidad de las condiciones de posibilidad a priori, tal como las concibe Emmanuel Kant. El filósofo de las críticas inaugurales, nunca pensó, en su crítica trascendental, algo así como la divinidad de la razón pura; al contrario, relativizó la razón, la hizo depender de las relaciones, conexiones y vinculaciones con otras facultades del conocimiento; el entendimiento, la imaginación, la intuición sensible. Estas composiciones cognitivas variadas daban lugar al conocimiento; es decir, que no hay pues una facultad fundamental, ni primordial, ni jerárquica absoluta, en la formación del conocimiento, sino que se dan articulaciones efectivas y productivas en el juego de las facultades. Por otra parte, tampoco se supuso nunca un conocimiento sin experiencia, por más teórico que fuera. Las condiciones de posibilidad trascendentales solo se hacen posibles y se realizan con la experiencia; por eso, el papel inicial, no fundamental, ni primordial, en la crítica de Kant, de la intuición sensible.

En cambio, más de un siglo después, Edmund Husserl propone notoriamente esta teoría de la razón pura absoluta; la fenomenología, sustentada en el racionalismo más extremo, efectúa otros vaciamientos, más a fondo. Vaciamientos dados en la teoría, en las ciencias, en la filosofía, en la misma lógica, arrancando algunas reminiscencia que hayan quedado de los ecos de la experiencia. Este vaciamiento total, que ni siquiera puede dejar un esqueleto lógico, a la antigua usanza, sino tan solo huellas de lo que fue, alguna vez una estructura teórica, le permite al filósofo fenomenólogo concebir un proyecto filosófico del conocimiento de la cosa en sí como verdad absoluta, independientemente de la vida, de la existencia y del ser humano. Una cosa en sí que estaría antes de la historia del tiempo, usando el título del libro de Stephen Hawking[1]. De este modo habríamos vuelto a la teología por otros caminos, no solamente por otros caminos de la filosofía, sino por el camino de la fenomenología, de la lógica pura, convertida en ciencia de la ciencia.

En las Investigaciones lógicas II[2], estamos ante una taxonomía de conceptos, categorías, estructuras, caracteres, que definen continuidades y discontinuidades, independencias y no- independencias, partes y todo. Ciertamente, no se trata de la historia natural, ni de la botánica, ni del sistema, ni del método, empleados en las descripciones de los seres naturales[3]; sino estamos ante una sistemática clasificación de los conceptos, de las categorías, de las relaciones entre partes y todo, como conceptos abstractos de la lógica pura, de las relaciones entre los objetos ideales, sean independientes o no-independientes, de las relaciones intrínsecas de las partes del objeto, partes no-independientes. Parece una botánica de los componentes de la teoría pura, como si sus conceptos, significados, expresiones, proposiciones, fuesen reminiscencias fantasmagóricas de los seres naturales; es más y mejor, para ilustrar la concepción de la fenomenología, son, más bien, estos fantasmas primordiales, anteriores a la historia del tiempo, los que incuban y germinan, en el huevo o la matriz ideal, los renacuajos o fetos, de lo que vendrán a ser sus manifestaciones corporales y contingentes.

Volviendo a la crítica de la razón pura, también a la historia de las ciencias, si es que no hablamos de sus arqueologías del saber, la pregunta que salta es: ¿Puede haber conocimiento sin experiencia? En otras palabras, ¿es sostenible la tesis de un conocimiento puro sin experiencia? Lo que es algo distinto a comprender el papel o la función de las condiciones de posibilidad trascendentales de la experiencia y el conocimiento, que para Kant se encuentran en la intuición sensible y la imaginación. No en las facultades del conocimiento, que ya son dispositivos, por así decirlo, correspondientes al efecto de la experiencia en las condiciones de posibilidad; estos dispositivos y disposiciones facultativas son condiciones operativas del conocimiento, que articulan condiciones de posibilidad trascendentales y experiencia.


El conocimiento es conocimiento de algo; supone, si se quiere, en el esquematismo dualista de la episteme moderna, una exterioridad con la que se relaciona una interioridad; la que recibe o capta información, retiene, memoriza, interpreta y, de este modo, se anticipa, en su comportamiento, adaptándose, adecuándose, equilibrándose o transformando el medio.  Conocer, en resumidas cuentas, es aprender de la experiencia.

Volviendo a la pregunta de si puede haber conocimiento puro, a priori, sin experiencia, solo podría conjeturarla la teología. El conocimiento anterior a la experiencia, es el conocimiento divino, es el conocimiento de Dios. Entonces de esta conjetura pasaríamos al supuesto de que Dios transmite su conocimiento a las criaturas, aunque lo haga de una manera selectiva, parcial y diseminada; por eso el ser humano requiere de la intuición sensible; solo en Dios es inmediata la intuición intelectiva. Es entonces la teología la que tiene una respuesta clara al respecto de la pregunta. No la filosofía, que cree que no hace teología al tomar como objeto de sus reflexiones al mundo, a la realidad, a la existencia. El problema de la filosofía, al no reconocerse como hija de la teología, como muy lucidamente comprendió Friedrich Nietzsche, al pretender que hace otra cosa y no teología, al creer que ocuparse, no de Dios, si no de los seres y las cosas mundana, deja de hacer teología, traslada la hermenéutica y la heurística teológica al mundo real. Convirtiendo a este mundo, no solamente en objeto de una teología, avergonzada de sí misma, que se llama filosofía, sino transformando imaginariamente al mundo en un mundo de representaciones abstractas, un mundo de corpus ideales, un mundo concebido desde a intuición intelectiva divina.
Si la teología tiene una respuesta clara al respecto de la pregunta sobre el conocimiento a priori, por más que no compartamos su respuesta, tampoco su paradigma, por así decirlo, y no la filosofía, que hace teología en el mundo de los mortales, pretendiendo que hace ciencia de la verdad, entonces, lo correcto es debatir sobre este tema, sobre el conocimiento anterior a la experiencia, con la teología y no con la filosofía, por más sistemas filosóficos elaborados que tenga, por más sorprendentes y atractivas teorías que posea. Al respecto, si bien no estamos de acuerdo con la premisa teológica de la existencia de Dios, tampoco con su demostraciones tautológicas, ni con la argumentación escolástica desplegada sobre el tema; de todas maneras, tenemos preguntas equivalentes, si se puede hablar así, guardando las distancias y las diferencias. Nuestras preguntas son relativas al origen del universo o a la creación del pluriverso; si es el big-bang el origen del universo; si no, mas bien, hay muchos big-bang en el multiverso; cómo explicar la existencia del pluriverso en su complejidad dinámica integral y sincronizada como simultaneidad dinámica.

Este debate con la teología no puede partir de una descalificación de la misma, como si se tratara de una discusión “ideológica”, tampoco de una interpelación política-“ideológica” y denunciativa. De esta manera, no sería posible el debate o, si no se da éste, su interpretación crítica.  Es menester tomar en cuenta su episteme, su hermenéutica, el ámbito en el que se mueve, los temas que le ocupan, además de su formación discursiva, enunciativa y simbólica. El libro Tratado de a-teología de Michel Onfray[4], si bien aporta en situar la teología en la historia de la lucha de clases y en la genealogía de las dominaciones, no llega a realizarse como tratado de a-teología, pues, en verdad, no ha entrado al terreno del debate mismo. Pensamos hacerlo; empero, consideramos que es una tarea para después, otro periodo.

Se trata de mostrar y demostrar por qué la teología no es adecuada ni tiene los recursos para responder a la pregunta sobre el origen del pluriverso, incluso teniendo en cuenta una respuesta especulativa como la de Dios. Pueden darse otras respuestas de una tonalidad y alcance mayor especulativo; pues se trata de lo que no conocemos y sobre lo que ni siquiera alcanzamos a darnos preguntas adecuadas.  La mejor respuesta nos parece, hasta ahora, que es la de Buda, que, más o menos expresa: ante lo que no conocemos es mejor guardar silencio; de lo contrario, el nombrar lo que no conocemos, rebaja lo desconocido al alcance de la mirada humana, lo peor, al tamaño de sus prejuicios y miserias humanas.






 



[2] Revisar de Edmund Husserl Investigaciones lógicas, tomos I y II. Alianza Editorial; Madrid 1999. http://medicinayarte.com/img/husserl-investigaciones-lc3b3gicas-i.pdf.  http://medicinayarte.com/img/edmund-husserl-investigaciones-logicas-ii.pdf.
[3] Ver el capítulo Clasificar de Las palabras y las cosas de Michel Foucault. Siglo XXI; Buenos Aires 2002.
[4] Ver de Michel Onfray Tratado de ateología. Anagrama; Barcelona 2006. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/products/tratado-de-a-teologia/. Revisar también de Raúl Prada Alcoreza Signo-movimiento. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/signo-movimiento/. 

lunes, 25 de julio de 2016

De la Crítica al elogio de la razón pura

De la Crítica al elogio de la razón pura


Raúl Prada Alcoreza

 

De la Crítica a la apología de la razón pura.pdf









La virtud de Emmanuel Kant es haber puesto a la razón pura en figurillas ante la lucida crítica trascendental que despliega; en cambio, más de un siglo después, Edmund Husserl clausura el ciclo abierto de la crítica por la filosofía moderna con el elogio de la razón pura. La fenomenología como epistemología, configurada por Husserl, parece replegarse, de manera densa, enrollándose, en reflexiones profundas, en el regazo abstracto de la razón pura. Las Investigaciones lógicas[1] corresponden a la metódica labor analítica de recuperar a la razón pura de los laberintos empiristas donde se perdió. Parte de las Investigaciones lógicas I están dedicadas a demarcar linderos y marcar distancias respecto a las interpretaciones psicologistas sobre el conocimiento. Para Husserl no se puede hacer depender el desarrollo del conocimiento, abarcando la comprensión, así como la intuición, de las contingencias de la experiencia psicológica.

En esta perspectiva, la de semejante proyecto, que retoma la minuciosa labor de relojero de Kant, cuando desarma el mito de la razón, esta vez, mas bien, para armarlo, Husserl se da la ejemplar tarea de distinguir las condiciones de posibilidad de una epistemología pura, de una lógica pura, por lo tanto, de una ciencia pura. Esta es la fenomenología. La fenomenología, desde la perspectiva de Husserl, se sustenta en las condiciones de posibilidad a priori, podríamos decir trascendentales, en el sentido atribuido por Kant. Estas condiciones no son las de la experiencia, sino anteriores a ella. Empero, las condiciones de posibilidad a priori no se realizan sin la experiencia, cuando aparece la intuición, en su contextura compuesta; como intuición pura y como intuición empírica, dada por la experiencia. Es la intuición pura la que le otorga el alcance teórico a la intuición empírica; la que construye, por así decirlo, el objeto ideal, mientras que la intuición empírica alcanza solo a construir el objeto singular y contingente individualizado.

En este trámite filosófico, entre la intuición pura y la intuición empírica, las relaciones y acciones entre la propensión pura y la retención empírica – usando términos husserelianos, dedicados a pensar la historia -, densidad, para decirlo en nuestras palabras, de la experiencia, son constantes y enriquecedoras. Por ejemplo, la significación no es el resultado inductivo de la experiencia, como suponen las teorías psicologistas, tal como interpreta Husserl, sino que es indispensable distinguir la significación singular, otorgada por la experiencia, de la significación extensible y compartida por singularidades análogas y homogéneas. La primera significación está ligada al objeto empírico; la segunda significación está vinculada al objeto ideal.  La expresión también es como una construcción compuesta; teniendo claro que la expresión no es lo mismo que la significación. La significación es el sentido asumido, tanto en su circunscripción limitada, local, coyuntural y contingente; así como en el sentido ideal, de connotaciones amplias. La expresión, supone la significación, empero, se proyecta como enunciación; adquiere proyección no solo comunicativa, sino, podríamos decir, cultural. La expresión adquiere su plenitud cuando corresponde a la enunciación con respecto al objeto ideal; es cuando, adquiere su condición universal.  

Esta fenomenología del conocimiento y de la comprensión, así como de la intuición, tiene como dinámica fundamental al acto. Se trata del acto, podríamos decir, desde nuestra interpretación, complejo. Acto fenomenológico, que contiene múltiples actos, que hacen a la significación, conforman el objeto, hacen a la expresión, configuran la enunciación, develan lo universal. Abarca actos del lenguaje, actos comunicativos varios, recorriendo señales y signos, actos psicológicos, actos lógicos, actos sociales y culturales, que dan lugar a la expresión. El acto fenomenológico y la fenomenología del acto sitúan al sujeto como el actor primordial del conocimiento.

Ahora bien, la base operativa, por así decirlo, de la fenomenología, no es la psicología, sino la lógica. Edmund Husserl reconoce el desarrollo de la lógica desde Aristóteles hasta las versiones matemáticas de la lógica, pasando por la lógica de proposiciones, además de la lógica simbólica. Sin embargo, observa que la lógica no ha podido resolver los problemas que le plantea el conocimiento, dejando en manos de la psicología estas respuestas. Considera que esta delegación es responsable de haber perdido claridad y entrampar a la filosofía en el laberinto contingente del psicologismo. Considera indispensable llevar a la lógica a todo el campo filosófico, abarcando los alcances de sus búsquedas, abarcando los espacios de enunciación de la filosofía, sobre todo, de la filosofía en tanto se ocupa de la verdad, así como de la filosofía del conocimiento; esto también implica convertir a la lógica pura en una epistemología; es decir, en una ciencia de la ciencia.

Ahora bien, sabe que hubo un intento parecido, por lo menos, en la pretensión; se trata de la lógica dialéctica de Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Sin embargo, Husserl encuentra que la lógica dialéctica de Hegel o la ciencia de la lógica[2], a pesar de la exposición dialéctica y universal del saber, no ha terminado de salir de los horizontes de la experiencia; sobre todo, de la experiencia relativa a la historia. No logra exponer las estructuras a priori de la lógica pura. Por eso, es indispensable corregir estas falencias, apuntalando a la lógica pura, fuera de toda experiencia, fuera, si se quiere, del tiempo y del espacio. Con esto, el proyecto fenomenológico adquiere un alcance universal; nosotros diríamos desmesurado; lograr la verdad, independientemente de la existencia.

Esta verdad fenomenológica vendría a ser algo así como las leyes matemáticas y las leyes físicas; incluso más, pues, tanto las matemáticas, como la física y las demás ciencias, se sustentan en la lógica pura fenomenológica. La verdad, en sentido hussereliano, es independiente de si existe o no el ser humano, independiente de si existe o no el universo. Es una verdad que está más acá y más allá de la existencia.







Las condiciones de posibilidad fenomenológicas

Emmanuel Kant comienza la crítica de la razón pura sobre el substrato, por así decirlo, de las condiciones de posibilidad del conocimiento y de la experiencia. Estas condiciones son trascendentales; es decir, a priori. Son las condiciones que permiten la experiencia y el conocimiento; en otras palabras, posibilitan ambos, orientan el desenvolvimiento de la experiencia y el desarrollo del conocimiento. Al respecto, en relación a la fenomenología de Edmund Husserl, hay que preguntarse: ¿en qué se diferencian las condiciones de posibilidad fenomenológicas de las condiciones de posibilidad trascendentales? Ambas condiciones de posibilidad, las trascendentales y las fenomenológicas, son consideradas a priori; se trata de condiciones puras, sin experiencia. Husserl complejiza, por así decirlo, las condiciones de posibilidad, de la experiencia y del conocimiento; yendo más lejos que Kant en lo que respecta a la intuición y a la imaginación[3]. Desplazándose hacia el análisis de la significación; algo, que podríamos decir, no estaba presente en Kant; sobre todo, en lo que respecta al enfoque lingüístico y semiológico, que ya considera Husserl. Además, incursionando en la perspectiva avanzada de actos lingüísticos, que vienen de la pragmática lingüística. Por este recorrido, avanza a un análisis más minucioso y detallado de la expresión; abriendo un horizonte más plural y complejo de la fenomenología del sentido, para la filosofía y la lógica.

Considerando los substratos de la significación y la expresión, sobre todo, concebidos como actos, actos que dan significación, actos que producen y transmiten expresión, la analítica fenomenológica de los conceptos adquiere también una complejidad mayor. Los conceptos tienen significación, así como tienen expresión y, sobre esta composición, se estructuran como conocimiento; vale decir, como idea. En otras palabras, como verdad del objeto, tanto individual, específico y universal.

Así como se puede distinguir entre significado individual, especifico y universal; también se puede distinguir entre expresión individual, específica y universal. Del mismo modo, se distingue concepto individual, concepto específico y concepto universal, relativos al objeto individual, específico y universal.  En consecuencia, hay verdades individuales, verdades específicas y verdades universales.

La fenomenología no solo amplia los horizontes de la crítica filosófica, sino que se abre a la pluralidad de los planos de intensidad, usando un concepto deleuziano, donde se mueven las significaciones, las expresiones y los conceptos. Entonces, estamos ante una crítica filosófica que, si bien, retoma la tradición crítica trascendental, se propone replantearse las relaciones entre las condiciones de posibilidad a priori y la experiencia y el conocimiento. Las condiciones de posibilidad son más complejas en Husserl. También la experiencia es más compleja; emerge en una gama variada de manifestaciones y percepciones, en distintos ámbitos de realización. De la misma manera, el análisis fenomenológico del conocimiento tiene ante sí el aprendizaje y la historia de las ciencias hasta el siglo XX, que Kant no llegó a conocer.

Con estas descripciones comparativas entre Kant y Husserl, entre la crítica trascendental y la crítica fenomenológica, no se dice que Husserl solo desarrolla la crítica trascendental, complejizando tanto las condiciones de posibilidad, así como la fenomenología de la experiencia y el conocimiento. Hay una diferencia cualitativa entre la dialéctica trascendental de Kant y la fenomenología de Husserl. La crítica kantiana se pregunta sobre los límites de la experiencia, sobre los límites del conocimiento; en cambio, Husserl no lo hace. Mas bien, suspende estas preguntas; deja de lado los límites y se embarca en el proyecto de la verdad absoluta. Ciertamente no como Hegel, quien construyó el sistema del saber absoluto[4].

El sistema del saber absoluto es la realización de la dialéctica de la experiencia de la consciencia. El sistema de la verdad es una construcción fenomenológica; no en el sentido de Hegel, que denomina a la dialéctica de la consciencia fenomenología del espíritu, correspondiente a la ciencia de la experiencia de la consciencia. Sino fenomenología en el sentido de acto o actos, que hacen a las manifestaciones de las composiciones y combinaciones de las condiciones a priori y las intuiciones, devenidas de la experiencia. Fenomenología; entonces, como actuación, actividad, acción, y desenvolvimiento de la intuición en los distintos planos definidos, según sus circunscripciones, sean empíricos o abstractos.

Otra diferencia cualitativa radica en que la crítica de la razón pura afirma que no se puede conocer la cosa en sí; solo se puede conocer el fenómeno, en el sentido de su manifestación. En cambio, Husserl desarrolla la fenomenología partiendo de la tesis o proyecto del conocimiento de la cosa en sí.

Esta diferenciación cualitativa, distancia a ambos filósofos y a sus filosofías. Cuando Kant abre el recorrido de la filosofía crítica, al inicio de la modernidad, momento intenso, desde el cual, visualiza el horizonte de la modernidad, la crítica se dirige tanto al empirismo como al racionalismo; las dos perspectivas y formaciones enunciativas encontradas de las corrientes filosóficas de su tiempo. En cambio, cuando Husserl clausura la historia de la filosofía crítica, al final de la modernidad, por lo menos, en su periodo tardío, dirige su artillería contra el empirismo, buscando salvar al racionalismo de las redes y laberintos del empirismo; aunque efectúa alguna crítica al racionalismo de su tiempo, hasta la primera mitad del siglo XX, lo hace más, que para desarmarlo, para superar sus límites, en las que encalló.

Podríamos sugerir una primera apreciación de la comparación filosófica que efectuamos. Husserl clausura la historia de la filosofía crítica, llevando el racionalismo más lejos de lo que había llegado. Primero, el racionalismo es llevado a la pureza más pura; limpiado de toda adherencia relacionada a la experiencia, todavía presente en las teorías. Segundo, se propone una ciencia de la ciencia, que no solo sería una epistemología, sino la matriz misma de toda ciencia, de toda filosofía, de toda teoría; en consecuencia, de todo conocimiento. Esta ciencia de la ciencia es la lógica pura fenomenológica.

En tercer lugar, se establece que es posible el conocimiento de la cosa en sí; por lo tanto, la ciencia de la ciencia, la lógica pura fenomenológica, es la ciencia de la verdad. En cuarto lugar, esto es así, independientemente de haya existencia o no.

Vamos a añadir una quinta diferencia cualitativa, una relativa a la metodología – para decirlo rápidamente - del análisis. La metodología filosófica en Kant es de una analítica dialéctica trascendental; analiza las relaciones entre las condiciones a priori y la experiencia, así como las relaciones con las formas de conocimiento. Sobre la base de estas relaciones, emergen otras condiciones, más bien, operativas o, si se quiere, efectivas. Así como emergen funciones estructurantes; por ejemplo, las que cumple el entendimiento, o las que cumple la razón, o las que cumple la imaginación, así como las que cumple la voluntad. Entonces, aparecen los papeles que efectúan; el papel legislativo del entendimiento, el papel teleológico de la razón, el papel estético de la imaginación, el papel moral o práctico de la voluntad. La metodología filosófica de Husserl es de una analítica fenomenológica; analiza también las relaciones entre las condiciones a priori y la experiencia y el conocimiento, teniendo en cuenta las diferencias de estas condiciones, esta experiencia y el conocimiento, anotadas antes. Sin embargo, no nos encontramos ante otras condiciones, operativas o efectivas, que intervienen generando la legislación del conocimiento, la teleología de la razón, en forma de ideas, las comprensiones estéticas, los principios categóricos de la moral; sino ante procesos de subsunción, por así decirlo, de la experiencia y del conocimiento a la razón pura, a la lógica pura fenomenológica. Esto ocurre, para decirlo gráficamente, antes y después; la razón pura fenomenológica es como el origen mismo, no solo condición de posibilidad, de la experiencia y del conocimiento; la razón pura es la realización plena de las ciencias, es el lugar donde se encuentran justificadas y se convierten en verídicas, en sentido universal. Fuera de que la razón pura opera permanentemente en los despliegues de la experiencia y los desarrollos del conocimiento.


  





 





[1] Revisar de Edmund Husserl Investigaciones lógicas, tomos I y II. Alianza Editorial; Madrid 1999. http://medicinayarte.com/img/husserl-investigaciones-lc3b3gicas-i.pdf.  http://medicinayarte.com/img/edmund-husserl-investigaciones-logicas-ii.pdf.
[3] Ver de Raúl Prada Alcoreza Pensar es devenir. Universidad Nuestra Señora de La Paz. La Paz 1999. https://pradaraul.wordpress.com/2016/04/15/pensar-es-devenir/.